Época virreinal

Reducción de fiestas

En Guadalajara llegaron a celebrarse treinta y dos fiestas religiosas fijas en las que la ciudadanía fomentaba más bien un vicio por la ociosidad que un fervor sincero en la conmemoración de algún suceso importante. La ciudad se transformaba y quedaba prácticamente sumergida en los festejos durante días enteros. Esta situación molestó mucho a los gobernantes de España, así que ordenaron la reducción inmediata de todas aquellas celebraciones. Con esta restricción quedaron nueve fiestas oficiales al año. Algunas de éstas pertenecían a celebraciones de la vida personal de Carlos IV, como el festejo del “Feliz parto de la reina de nuestra señora”, “que se festejó tanto religiosa como profanamente con artistas en las calles principales, así como también corridas de toros y comedias en un improvisado redondel en la Plaza de Armas, con aguas, colaciones y chocolates”.

Autor: Cecilia López
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