Época virreinal

El poder de la Iglesia

Gracias a los grandes ingresos por el cobro del diezmo que debía ser pagado por agricultores y ganaderos así como clérigos y órdenes monásticas, la Iglesia en la Nueva Galicia se convirtió en uno de los propietarios más importantes. Fue la única institución colonial que contaba con recursos monetarios disponibles a toda hora, y en los momentos de apuro prestaba dinero –sobre todo a los dueños de mayorazgos que no podían vender sus tierras–, otorgaba hipotecas más un rédito anual del 5%. Con esto, los franciscanos, carmelitas, agustinos y jesuitas, pudieron hacerse de sus templos, haciendas, huertas y colegios donde la enseñanza se limitaba al silabario, el catecismo y aritmética elemental; las niñas, además de rezar, aprendían tareas domésticas y costura. La influencia de la Iglesia en el occidente mexicano fue tan importante que la vida entera, “desde el nacimiento hasta la muerte” –y todo el día desde “despertar hasta irse a dormir”–, transcurría bajo el signo de la religión. Como en tantos otros lugares del país, bajo este poder social se desarrolló la antigua Guadalajara.

Autor: Nuria Blanchart
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