Época virreinal

Basura y cencerro

El distintivo sonido de los cencerros que utilizan los recolectores de basura para anunciar su proximidad tiene una historia ya centenaria. En las Ordenanzas para el ciudad, conservación y limpieza de las calles de la ciudad de Guadalaxara, de 1797, se establece: “Ninguna persona arrojará basuras en las Calles ni esquinas como se ha acostumbrado, sino que reservándolas dentro de sus Casas, las echarán en el Carretón que pasará por ellas de mañana cada segundo dia, con arreglo a la obligación del Asentista, avisando su llegada por medio de un Cencerro, en las esquinas, y en medio de cada quadra para recogerlas; bien entendido que si las vaciaren en la calle, se les exigirán doce reales por la primera vez, tres pesos por la segunda, y seis por la tercera, y si se verificase que el Carretonero no cumple en alguno de los dias señalados, se le impone la pena de seis pesos por cada vez, entendido, que deberá recoger las basuras todas la mañanas de Miércoles y Sábados para desembarazar también las Calles de sus barridos.”

Autor: Juan Carlos Núñez Bustillos
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