Época virreinal

Arrieros

La arriería quedó formalmente instalada desde el siglo XVI, y conforme crecía la actividad comercial se consolidó en todo el país. La profesión de los arrieros requería de hombres valientes, honrados, con conocimientos de los animales de carga y de la naturaleza –para calcular las horas por la sombra del sol o por la posición de las estrellas. En 1796 apareció un reglamento para la arriería emitido por el Consulado de Guadalajara para acreditar su actividad en promover el bien común del comercio. En dicho documento se establecían plazos fijos de entrega de mercancías transportadas a lomo de mula, así como también armas y perros para la defensa del cargamento en caso de asalto. La arriería fue desplazada con el paso de los años conforme fueron apareciendo otros medios de transporte como el ferrocarril, los automóviles y la bicicleta; pero en los primeros años del siglo XX todavía era cotidiano ver entrar a los famosos arrieros en Guadalajara “transportando parte de las mercaderías que, viniendo de fuera, eran consumidas por los tapatíos a lo largo de la semana”.

Autor: Cecilia López
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