Época virreinal

Procesiones religiosas

Las ceremonias religiosas eran muy frecuentes y se festejaban con la mayor solemnidad en nuestra ciudad. En las tardes de todos los domingos o días de fiesta, se veían desfilar procesiones en honor de los santos patronos de las diversas iglesias. La imagen del santo en cera era trasladada por las calles de Guadalajara y rodeada por el clero y las cofradías con cirios encendidos. El santo era escoltado por una tropa y acompañado de una banda militar. A su paso, todas las calles lucían con flores, mantos y otras telas de seda de varios colores que colgaban de las ventanas y de los balcones para que las calles se vistieran de fiesta. Las mujeres vestían de blanco y se sentaban en las puertas de sus casas para ver la procesión. El pueblo se lanzaba a las calles para mezclarse con el alboroto de las campanas y los cohetes. A finales del siglo XVII la procesión más popular fue la del Santuario de Guadalupe, el cual –terminado de construir en diciembre de 1781 casi a las afueras de la ciudad– convocaba a numerosos creyentes en una gran fiesta religiosa que transformaba las calles en un verdadero deleite visual.

Autor: Cecilia López
<< Anterior Siguiente >>