Época virreinal

Los fuegos artificiales

Desde el siglo XVIII los fuegos artificiales son símbolo de una celebración importante que luce y anuncia su festejo por los cielos con sus llamativos colores. En dicho siglo los fuegos artificiales eran todo un arte en nuestra ciudad, que requería amplios conocimientos y un examen oficial. Es decir, “el maestro cohetero de la ciudad era un personaje en el entretenimiento”. “Los jueces diputados del gremio eran los encargados de examinarle y hacer constancia de los resultados: cuántas cualidades y mezclas sirven para este arte; mixturas e ingredientes para el colorido de las luces; tamaño de los cohetes y la cantidad de pólvora para conseguir truenos”. La regla dictaba que solamente quien pasaba esta serie de exigencias podía dedicarse en cuerpo y alma a esta profesión, que hasta nuestros días requiere conocimientos, excelentes reflejos y, sobre todo, gusto por los festejos.

Autor: Cecilia López
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