Época virreinal

Teatro ambulante

Durante todo el Siglo de Oro español y buena parte del siglo XVIII, todas las representaciones teatrales comunes en Guadalajara, como las loas, entremeses, comedias, pantomimas y autos sacramentales, se hacían en los atrios de las principales iglesias de la ciudad. Carentes de un lugar fijo para su trabajo, los actores –todos ambulantes– tenían que solicitar permiso para sus representaciones y “maromas”. Algunas otras representaciones se llevaban a cabo al aire libre o bajo techos improvisados con mantas o ramas. Estas condiciones de representación no cambiaron mucho con la apertura del Coliseo de la Comedia y otros teatros, cuyos jacales descuidados albergaban bichos y basura que invadían a los asistentes de las funciones. Los mesones más frecuentados por los aficionados fueron: La Tadea, San Antonio (San Juan de Dios) y La Unión (Reforma y Mezquitán). Después surgió el Teatro del Carnaval (San Agustín), y el Del Tanque (Las Nueve Esquinas).

Autor: Cecilia López
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