Todavía somos así

Colección arqueológica

Cuentan que debajo de lo que es hoy la Casa Vallarta de la Universidad de Guadalajara había decenas de esqueletos humanos. La poca gente que lo sabía vivía aterrorizada. Y es que los enterados eran arqueólogos y antropólogos que conocían las condiciones deplorables en que la valiosa colección osteo-antropológica permanecía guardada: un sótano húmedo a veces con goteras y de espacio insuficiente. Cuando la arqueología en México no estaba legislada aún, allá por la década de los cuarenta, el ingeniero Federico Solórzano Barreto encontró en sus excavaciones cráneos y esqueletos pertenecientes a antiguas civilizaciones del occidente del país y formó una enorme colección. Hoy tiene dos mil esqueletos completos con todo y sus cráneos, hallados en diversos entierros, en espera de que el INAH proporcione recursos para su estudio y mantenimiento. Pocos conocen la colección, pues nunca se ha exhibido. Los esqueletos guardan valiosa información: su estudio permitirá conocer cómo vivían, qué comían, cómo estaban conformadas sus sociedades. Por ahora, los huesos descansan en el Museo de Paleontología Municipal Federico Solórzano.

Autor: Angélica Íñiguez
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