Época virreinal

Generala minúscula

La imagen de la Virgen de Zapopan mide 34 centímetros y está hecha de pasta de caña. Dice la tradición que fray Antonio de Segovia la colgaba de su cuello para evangelizar a los indígenas y que en el cerro del Mixtón hizo su primer “milagro” al pacificar a los indios que combatían a los conquistadores. Al título de Pacificadora, se suman los de Generala, Patrona, Reina y Taumaturga (realizadora de prodigios). Para implorar su protección contra rayos, tempestades y tormentas, desde 1734 recorre los templos de la ciudad. Lleva en su peregrinar, que comienza en mayo, una corona y una aureola. Pero el 12 de octubre, cuando vuelve a su Basílica, viste de viajera con rebozo y sombrero. Además porta su espada de generala, su cetro de reina y las llaves de la ciudad que se le otorgaron en 1942. Por ser además Señora de la Expectación, lleva un relicario que guarda la figura diminuta de un niño para significar que espera el nacimiento de su hijo. De ahí que su fiesta sea el 18 de diciembre. Cada año estrena vestidos y camioneta que le regalan sus devotos. También le han obsequiado trofeos, rifles, orejas de toro, balones, piedras, trenzas y espadas, entre un sinnúmero de objetos.

Autor: Juan Carlos Núñez Bustillos
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