Todavía somos así

Un malandro

Un gran fanático del arte oriental, especialmente de la India, Jorge Álvarez Ochoa, conocido por sus amigos como Coco, hacía viajes frecuentes a ese país para traer artesanías que luego vendía en Guadalajara. Pero ese no era su único interés artístico. En los ochenta abrió una galería de arte contemporáneo con su nombre en la colonia Seattle, donde le apostaba al talento de artistas de nuestra ciudad. Tiempo atrás había hecho sus pininos musicales en el rock como cantante, bajista y guitarrista de varias agrupaciones: La Fachada de Piedra, Mudra, Spiders. En la década de los noventa decidió emigrar a la ciudad de México donde trabajó como artista, realizando instalaciones y obras de arte conceptual y fue ahí también donde por fin se animó a hacer un primer disco con sus composiciones ya en pleno siglo XXI. Su palabra favorita para identificar a sus amigos siempre fue malandro, por lo que el mencionado disco de canciones, de muy escasa distribución, se llamó, justamente, Malandro Mundo.

Autor: Alfredo Sánchez
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