Todavía somos así

Francachela

Tlajomulcazo fue el nombre con el que se denominó vulgarmente a la multitudinaria fiesta con música electrónica que las autoridades jaliscienses detuvieron súbitamente en el municipio conurbado de Tlajomulco. En efecto, las autoridades encabezadas por el gobernador Francisco Ramírez Acuña acabaron de golpe con el evento aquel 4 de mayo de 2002, y detuvieron a no pocos jóvenes argumentando que estabam consumiendo drogas. De ser una manifestación underground, el tema ocupó las primeras planas de los diarios durante semanas. Las madres de los chicos que acudieron a esa fiesta rave, artistas, intelectuales, investigadores, productores y jóvenes que se identificaban con el movimiento electrónico como medio de expresión, iniciaron reuniones en La Nopalera (la casa del colectivo Nopal Beat, nacido en Guadalajara). El grupo creció. Algo cambiaba en la ciudad. El domingo 12 de mayo, desde las cuatro de la tarde, los pincha-discos se instalaron en la Plaza Liberación. Las mamás exigían la liberación de los muchachos; renombrados investigadores apoyaron al movimiento que denominaron Arte Libre. Ahora lo actual no es la música electrónica, pues los chicos volvieron a la guitarra, el bajo y la batería. Pero la música electrónica ya hizo algo de historia en la ciudad.

Autor: Angélica Íñiguez
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