Se acaba el XX

Lola Lince

La chica, de nombre Dolores Mendoza Álvarez, nacida en Cotija, conoció muy grande la danza pues ya tenía 19 años cuando se inició en el ballet clásico y aun así tuvo logros notables. Dicen que hacía 60 fouettés (que no son otra cosa sino giros reglamentarios que la danza clásica les exige a las mujeres en número de 32). Pronto comenzó a bailar en El Cascanueces, El lago de los cisnes y demás ballets, pero fue allí mismo que nació su inconformidad, pues decía que ella nunca había tenido contacto con personajes como hadas de azúcar, princesas y sílfides... Del ballet clásico pasó a estudiar algunas técnicas de la danza contemporánea hasta que un día sufrió un accidente que la dejó inmóvil un tiempo. Entonces descubrió que podía bailar sólo con una mano, lo poco que podía aún mover, una suerte de metamorfosis. Decidió nombrarse Lola Lince y en 1989 compuso su primera obra de búsqueda personal: Cicatrices. Continúa en la experimentación al lado de sus personajes de infancia.

Autor: Angélica Íñiguez
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