Se acaba el XX

Nosotros somos los marranos

A cierto colectivo ecologista de Guadalajara se le ocurrió la idea de hacer un festival musical para difundir sus actividades y crear conciencia sobre los problemas ambientales de Jalisco. Entre los artistas invitados se incluyó al compositor Paco Padilla, al inclasificable músico Arturo Cipriano –quien andaba entonces animándose a radicar en Tlaquepaque–, y al naciente grupo El Personal. Cuando los miembros de esta desparpajada agrupación recibieron la invitación para presentarse, su vocalista y principal compositor Julio Haro propuso hacer algo distinto, por ejemplo, una nueva canción, una canción ecologista… o mejor: una canción antiecologista. Celebrada la ocurrencia, comenzaron a escribir la que sería una de sus rolas emblemáticas: Nosotros somos los marranos, un retrato jocoso de nuestros malos hábitos en materia ambiental a ritmo de reggae guapachoso, en la que se incluían frases como: “…hay que ponernos Odorono para acabar con el ozono…”, o aquella otra: “…hay que acabar con el ambiente para que vean lo que se siente…”. El estreno de la canción fue, efectivamente, en ese festival, celebrado en el Teatro Experimental de Jalisco en el mes de septiembre de 1988, ante las risas y probablemente los gestos desaprobatorios de algunos militantes ecologistas que acudieron al local.

Autor: Alfredo Sánchez
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