Entorno y peculiaridades

La Perla de Occidente y otros epítetos

Muchos nombres se han utilizado para designar a la ciudad y dar testimonio de las características de su vida cotidiana y del impacto que ella ha causado en varios poetas, escritores, políticos y viajeros que han pasado por aquí. El poeta Juan de Dios Peza la llama “la ciudad de las gardenias”, mientras que el cronista Caballero le dice “la ciudad de los jardines”. José López Portillo y Rojas, en su novela Los precursores, llama a Guadalajara: “Fópoli”, que significa ciudad de luz, argumentando que las cualidades de su población pueden sólo atribuirse a la luz del cielo. Muchas comparaciones con las ciudades europeas nacen de las entrañas de los viajeros que llegan a finales del siglo XIX. Mencionan su parecido con Sevilla, “teniendo sobre ésta la enorme ventaja de ser sus calles muy anchas y tiradas a cordel”. Por su parte, Adolfo Dollero la llama “La Andalucía de México” y “La Perla de Occidente”, designación que prevaleció durante mucho tiempo. El periodista y escritor Eduardo Gibbon, por su parte la nombra “La Florencia Mexicana”. “La Sultana de Occidente” y “La Ciudad Real” fueron otros epítetos que algunos visitantes concedieron a nuestra ciudad. No hace mucho que por decreto municipal se le llamó “La Ciudad de las Rosas”.

Autor: Cecilia López
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