Se acaba el XX

Periquetes

Hombres y mujeres, casi todos poetas, se reunían las tardes sabatinas en un café de tradición de esta noble y leal ciudad para soltar la lengua y dar rienda suelta al ocio literario. Así surgió el periquete, un enunciado breve, irónico o lúcido, que trastoca el sentido original de frases hechas, nombres de obras literarias, cinematográficas o musicales para ofrecer una nueva perspectiva. La familia periquetera, comandada por el gran poeta Arturo Suárez (Arduro Suaves, en su traducción al periquete) llegó a componer frases como: “me quito la camisa por un buen abrigo”, “farol de la salle, oscuridad de la ibero” o “la calle no era arista, la hicieron” (el periquete siempre se escribe en minúsculas). El grupo logró tal cantidad de esos ejemplares que decidió haber descubierto un nuevo género literario, tapatío por denominación de origen, y al nivel del aforismo o el hai-ku japonés.

Autor: Angélica Íñiguez
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