Se acaba el XX

A contracorriente

Gerardo Enciso era un jovencito de ojos asombrados que tocaba canciones de otros en cafecitos de la ciudad. Poco a poco fue encontrando su propia voz a través de composiciones que al principio eran larguísimas. Sus temas urbanos y amorosos le fueron acercando público sensible que le exigía que grabara un disco ya. Como no había dinero, a Gerardo se le ocurrió pedir a amigos pintores que donaran algún trabajo para hacer una subasta con las obras reunidas. De la subasta salió lo suficiente para grabar y el resultado fue un disco que desde su título hablaba de las dificultades de los artistas en la Guadalajara de los ochenta: A Contracorriente, donde venían algunas de sus canciones clásicas como Corredor callejero, Parada Suprimida y Amo a mi país. Esta última, junto con la que le daba nombre al disco, resume los sentimientos de Enciso en esa época, especialmente en una frase: “Amo a mi país pero él no me ama a mí”. Poco después Gerardo se dio cuenta de que el principal problema no era grabar un disco y editarlo, sino promoverlo y distribuirlo.

Autor: Alfredo Sánchez
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