Época virreinal

Salvatierra excepcional

Juan María Salvatierra: un italiano de nacimiento y protomexicano por decisión propia al haber dado lo mejor de su vida por la grandeza de un México en vías de hechura. Él y otros nueve hombres arribaron el día de Nuestra Señora de Loreto –19 de octubre de 1697– a un punto de la hoy Baja California llamado así por él: Loreto, en donde dio inicio la evangelización y colonización de las Californias. Individuo de temple excepcional, en 1717 fue llamado por el Virrey para informarle sobre ese proceso misional que convocó a vivir en forma civilizadas a guaycuras y cochimíes, tribus nómadas que no habían superado la etapa de recolección en el desierto y que desconocían la agricultura. En su viaje desde la vieja California a la capital, falleció en Guadalajara, donde fue sepultado en la capilla de Loreto –réplica de la de Italia– anexa al templo de los jesuitas, y de la que él había colocado la primera piedra en 1695. La capilla, luego de ser reconstruida al arruinarla la Guerra de Reforma, finalmente sucumbió ante la piqueta del progreso para abrirle paso a la calle de Galeana en su cruzamiento con Pedro Moreno. Hay versiones de que los restos del padre Salvatierra fueron preservados por sus hermanos religiosos, pero lo más probable es que el republicanismo nacionalista los haya meritoriamente pavimentado.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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