Se acaba el XX

El corazón de Marcos

Marcos Huerta, pintor y dibujante, llegó a Guadalajara a principios de los ochenta y pronto se dio a conocer como uno de los mejores artistas de la ciudad. Su bien conocido gusto por la música, sobre todo de latinoamérica, lo hizo relacionarse con cantantes y compositores que con frecuencia animaban las tertulias que organizaba en su casa. Cuando pasaban por la ciudad, era inevitable que músicos tan destacados como Alfredo Zitarrosa, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés o Tania Libertad, por citar sólo algunos, pasaran alguna velada con Marcos y Chela, su esposa. Las sesiones solían prolongarse casi hasta la madrugada, siempre con buena comida y bebida de por medio. Primero vivían en Chapalita y luego se cambiaron a La Estancia, a una casa que pareció ser elegida por la identificación de la calle: Rembrandt. Luego de una afección cardíaca, el artista se sometió a un exitoso trasplante de corazón que lo mantuvo disfrutando por años de las larguísimas veladas musicales en su casa, hasta que un día, simplemente, se cansó.

Autor: Alfredo Sánchez
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