Se acaba el XX

Trayectoria de la Casa de los Abanicos

El último gobernador del porfirismo en Jalisco fue Manuel Cuesta Gallardo, cargo que ostentó sólo 45 días –debido a una serie de manifestaciones pro-maderistas. En marzo de 1907, adquirió por 30,000 viejos pesos, la conocida Casa de los Abanicos, actualmente delimitada por las avenidas Libertad, Atenas, La Paz y la calle Moscú –sector Juárez. Destinada para una amiga íntima llamada María Victoria, el ingeniero de origen alemán Alberto Fuchs le hizo a la construcción las modificaciones que aún perduran. Al caer en desgracia política, Cuesta Gallardo la vendió por debajo de su valor a la familia Corcuera. De 1920 a 1923, fue rentada a los jesuitas quienes establecieron ahí un colegio. En 1930, la ocupó la familia Biester –en esta época, debido a la persecución cristera, la planta alta funcionaba como monasterio clandestino. Entre las instituciones educativas que estuvieron dentro de esta propiedad, están el colegio Franco Mexicano, la Universidad Autónoma de Guadalajara y el ITESO. La Casa de los Abanicos, de ser una “casa chica”, pasó a desempeñar un papel fundamental en la formación y educación de innumerables generaciones. Abandonada por años a su suerte y en completo deterioro, estuvo a punto de desaparecer hasta que un grupo de empresarios compró el inmueble a la familia Mancera y, bajo un análisis histórico y estructural para defenderla como patrimonio cultural, se restauró para crear la sede del ahora University Club.

Autor: Nuria Blanchart
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