Se acaba el XX

El bosque del Centinela

Desde los primeros aposentos urbanos próximos a Guadalajara, este bosque fue explotado para el uso de leña y otros recursos. El resultado fue que quedó pelón. Luego las tierras pasaron a manos de gobernadores que después las regresaron. Esto no fue sino hasta 1976, cuando Guadalupe Zuno donó 150 hectáreas de este degradado bosque, con el fin de reforestarlo con especies como eucalipto, pino, cedro, fresno, colorín, ceiba, etcétera. Y, como dice la canción de los perritos, de los diez que quedaban, de los nueve que quedaban, ahora solo le quedan 107 hectáreas al bosque del Centinela; aún así, entre su fauna más destacada podemos encontrar el búho blanco y hasta venado. Habría, claro, que ir a buscarlos a ver si es cierto y de paso disfrutar un día de campo con olor a pino y apreciar este bosque citadino que, a pesar de todas las invasiones y extorsiones que se le han hecho, sigue en pie y con vida, misma que comparte con sus visitantes para llenarles los ojos de olores y la nariz de verdes hojas y ramitas aromáticas que caen lentamente desde las copas de los árboles más altos que ahí viven.

Autor: Mariana V. Gómez
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