Se acaba el XX

Las cabinas de Wagner

Cuando la avenida Chapultepec todavía era conocida por muchos como Lafayette, había en ella, entre Vallarta y López Cotilla, una sucursal de la Casa Wagner, tienda de discos e instrumentos musicales. Era la época de los discos de acetato, viniles o, como se les decía entonces, elepés, abreviatura de long plays. Los discos que se vendían eran de edición nacional de no muy buena calidad y llegaban a la ciudad mucho más tarde que los originales que salían en Estados Unidos o Europa, pero eran más baratos que los importados (que, además, a veces eran inconseguibles). Una peculiaridad de la tienda eran sus cabinas para escuchar música. Cuando a uno se le antojaba un disco, antes de tomar la decisión de comprarlo podía optar por escucharlo con calma en la cabina. Sobra decir que muchos chavos acudían con frecuencia sin un peso en la bolsa pero haciéndose pasar por inminentes compradores. Seleccionaban varios discos y se pasaban la tarde entera escuchando a Janis Joplin, John Lennon o Chicago. Los aburridos dependientes reclamaban en ocasiones, pero casi siempre se hacían de la vista gorda.

Autor: Alfredo Sánchez
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