El siglo que nos obligó a crecer

El iteso

En noviembre de 1968 sonaron las trompetas y las guitarras del mariachi en las paredes de la Universidad ITESO. Retumbaron tras las aulas los corridos al son de las voces alegres que ponían el punto final a diez años de inseguridad académica. Desde 1958, los alumnos que pasaban por las aulas de esta universidad jesuita, anteriormente ubicada en la Casa de los Abanicos, se llevaban su exclusiva formación profesional, pero no podían contar con ningún título que acreditara sus años de estudio. En el inicio del curso 1968-1969, cuando el ITESO recibió en sus aulas a 830 alumnos, se encarnó el sueño de muchos profesores y alumnos que ansiaban un reconocimiento oficial. Se dio el cambio de estatus jurídico mediante su incorporación a la Universidad Nacional Autónoma de México, primera referencia a un sistema de créditos académicos. También se instauró el calendario escolar por semestres y se puntualizaron varios asuntos como los exámenes de admisión. Es decir, “se empezaba a aprender a caminar como incorporados y sujetos a una normatividad externa”. Más tarde, en 1976 llegó el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) por la SEP.

Autor: Cecilia López
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