El siglo que nos obligó a crecer

Breve vida de El País de Magusín

Al romperse el simbólico listón de la inauguración de El País de Magusín, en junio de 1965, un nuevo centro de diversión para las familias tapatías nacía con la promesa de ser el lugar de entretenimiento más concurrido en Guadalajara. Contaba con teatro, cine, hipódromo, autopista y ferrocarril. Los múltiples invitados pagaban la cuota requerida de un peso para abarrotar sus rincones y participar en sus distintas actividades recreativas. Este centro de diversión estaba ubicado en la avenida López Mateos, a la altura de las Águilas (puertas que marcaban el límite de la ciudad), por lo que representaba toda una excursión llegar hasta el lugar. Al ingresar al centro recreativo, los asistentes podían disfrutar de varios servicios gratuitos como: patinetas, patines, columpios, resbaladeros, bimbaletes y espiro bol. Por si fuera poco, la promoción anunciaba el 2X1 para el trenecito que rodeaba el lugar. Al poco tiempo, lo que pretendía ser un cuento de hadas se convirtió en un triste remedo de Disneylandia, con payasos, magos y ventrílocuos poco agraciados que, desgastados y con la fatiga en la cara, daban sus funciones. En el transcurso de unos cuantos años se borraron por completo las huellas de El País de Magusín, hasta que quedó cerrado oficialmente a principios de los años setenta.

Autor: Cecilia López
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