El siglo que nos obligó a crecer

La plaza Juárez

La estatua que en Guadalajara honra la memoria de Juárez, estuvo situada en el jardín de Escobedo (Parque de la Revolución). Cuando la penitenciaría se cambió al oriente de la ciudad, la estatua se colocó al inicio de la avenida Juárez. Pero durante el gobierno de Juan Gil Preciado (1959-64), se decidió que debía ser trasladada a un sitio con mayor decoro, ya que aquel lugar era inadecuado por el intenso tránsito de camiones de carga, además de que carecía de una glorieta digna. Por tal motivo, se encomendó al arquitecto Julio de la Peña la planeación y construcción de la Plaza Juárez, instalándose el bronce sobre un magnífico pedestal de mármol travertino rodeado de fuentes y jardines. Jaime Torres Bodet sugirió que al extremo de la plataforma debía existir un remate que la enmarcara, para lo que se contrató al escultor José Chávez Morado, quien proyectó y fundió en bronce un espléndido telón escultórico, planeado, estudiado e inspirado en las Leyes de Reforma y la caída del Segundo Imperio. En una visita que poco después hizo el ex-presidente Lázaro Cárdenas, opinó que el conjunto constituye una de las plazas más dignas que existen en el país para perpetuar la memoria del gran reformador.

Autor: Adolfo Ochoa
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