El siglo que nos obligó a crecer

Los Monstruos

Un grupo de chicos, estudiantes todos, allá por 1960, se habían bautizado como Los Thunders y se dedicaba a tocar covers –imitaciones– instrumentales de grupos como Los Shadows y Los Ventures. Eran tapatíos, excepto uno: Luis Licea, Luisillo, quien venía de Tijuana. Los cuatro comenzaron a tocar en los casinos El Colmenar y El Castillo en San Miguel de Mezquitán y también en el bar Pacos II. Como a veces sucedía, un representante de discos TIP (Talento Interpretativo de Provincia) los escuchó y los invitó a grabar un disco. Luisillo, a su vez, invitó a un amigo suyo, un tal Polo, excelente vocalista que dejó Tijuana para grabar ese disco. Polo era extravagante, vestía como los Beatles y por ello usaba el pelo largo, imagen que adoptó el resto del grupo. Como las señoras que iban a misa se asustaban al verlos, Leopoldo Murillo, Polo, decidió cambiar de nombre a la agrupación, que desde entonces (1964) se llamaría Los Monstruos. El historiador del rock local, Miguel Torres Zermeño, dice que “era muy común ver a señoras camino a la iglesia que se encontraban con él y se persignaban, como si hubieran visto al mismito diablo”.

Autor: Angélica Íñiguez
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