El siglo que nos obligó a crecer

Elías Nandino

La poesía de Elías Nandino ha trascendido las barreras del tiempo y de su propia muerte para posicionarse en un lugar central en la literatura mexicana. Este poeta –nacido en Cocula, Jalisco, el 19 de abril de 1903– fue partícipe de las empresas literarias más eminentes del siglo; sin embargo, tuvo una tardía integración a la poesía nacional. En su poesía procuró una especie de diario, testigo de los debates entre la vida y la muerte que vivió en carne propia como médico. La muerte, el sueño y la noche fueron temas que abundaron en sus poesías. En los años cincuenta su poesía empieza a tener una voz propia y madura. Su última etapa da un giro radical para adentrarse en el mundo de temas eróticos y metafísicos mezclados con un tono confesional. Dos grandes premios marcaron su trayectoria como poeta: en 1979 recibe el Premio Nacional de Literatura, y un poco más tarde el Premio de Poesía Aguascalientes. Este gran poeta que dejó valiosas obras como: Espiral, Color de Ausencia, Eco, Sonetos, Poemas Árboles y muchas otras, murió en Guadalajara el 3 de octubre de 1993.

Autor: Cecilia López
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