El siglo que nos obligó a crecer

Parque Alcalde

El parque Alcalde era concurrido los fines de semana por familias tapatías que contemplaban sus hermosos jardines con su invernadero y disfrutaban de los juegos mecánicos infantiles. Aún se distingue por su ferrocarril que transita por un túnel intermedio y una vista panorámica del lago y de la fuente monumental, a la que se le llama la Fuente de los Mil Chorros. Durante la administración municipal de Guadalajara, presidida por el doctor Juan I. Menchaca (1959-61), se planteó proyectar y construir el parque, de tal manera que tomó la asesoría el despacho del ingeniero Jorge Matute Remus para hacerlo una realidad. “La idea del doctor Menchaca era que la parte principal del parque, aprovechando la hondonada, fuera un lago artificial recreativo, con una fuente monumental muy vistosa, como unas que había visto el doctor en el Parque Tívoli, cerca de Roma”. El encargado del cálculo y diseño hidráulico de la fuente monumental que distinguió al Parque Alcalde y que resultó todo un éxito en su tiempo fue el ingeniero Nicolás Díaz Infante, quien afirmó mucho después sobre la misma: “aún puede ser rehabilitada actualmente, si como me han dicho se encuentra sin operar”.

Autor: Cecilia López
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