El siglo que nos obligó a crecer

Laboratorios Julio

Blanco y negro eran los únicos contrastes que los tapatíos podían ver en sus fotografías. El revelado era un proceso complicado por el tipo de rollo utilizado, de manera que era necesario que la gente mandara su película a Estados Unidos para poder ver sus imágenes impresas. Esto requería de una larga espera, incluso de más de dos meses. Más tarde, se instaló en la capital del país un laboratorio para efectuar este tipo de procesos, gracias a los cuales el tiempo de entrega se acortó, aunque de todos modos los aficionados a la fotografía radicados en Jalisco tenían que esperar un mínimo de cuatro semanas. En la década de los cincuenta, la fotografía en color se puso al alcance de la mayoría de las personas, gracias a un nuevo tipo de rollo. En el año de 1959, Julio estableció en Guadalajara el primer laboratorio para revelar las fotografías en color, lo cual representó un gran triunfo para la empresa, ya que este avance se propagó y en poco tiempo empezó a recibir películas de toda la república para procesar.

Autor: Cecilia López
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