Época virreinal

El perro de los dominicos

Cuando Santo Domingo Calzada estaba por nacer, su madre soñó a un perro llevando una tea en el hocico, que incendiaba al mundo entero, significando esto la purificación de los males sufridos, por el fuego de la fe. Por ello, el perro quedó como el emblema más representativo de la orden de los dominicos. Esto explica por qué en el Santuario de Guadalupe hay una figura con este símbolo. Fray Antonio Alcalde, dominico él mismo y bajo cuya directriz se construyó el templo, ordenó que fuera colocada allí. A su vez, en la plaza de los portales que se encuentra entre 16 de Septiembre, Pedro Loza, Morelos y Pedro Moreno, mejor conocida como la plaza de Santa María de Gracia, se podían ver en el siglo xvii, en cada esquina y en el techo, estos perros llevando la tea en el hocico, porque la plaza era arrendada por monjas de la orden dominica. Dos de los perros originales fueron llevados al Museo del Estado, los demás se fueron perdiendo.

Autor: Mario Z. Puglisi
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