El siglo que nos obligó a crecer

El mal del Jamaicón

José Jamaicón Villegas, aguerrido defensa izquierdo del entonces equipo campeón del fútbol mexicano, Chivas de Guadalajara, temido rival de Garrincha y Pelé, que siempre lucía a lo grande, se resquebrajaba de melancolía cuando viajaba al extranjero como si fuera una artesanía de barro. Así sucedió en 1958, en Lisboa, durante una cena de gala ofrecida a los mexicanos después de un partido de la selección nacional; de pronto, el Jamaicón se desapareció y Nacho Trelles –en ese entonces entrenador del equipo–, al percatarse de su ausencia, salió a buscarlo por los jardines y lo encontró sentado en la base de un árbol con la cara al cielo y rodeando las rodillas con los brazos. “¿Ya cenaste?”, preguntó. “¡Cómo voy a cenar si tienen preparada una cena de rotos y yo lo que quiero son mis chalupas, unos buenos sopes o un rico pozole y no esas porquerías que ni de México son!”. De ahí nació la dolencia, muy extendida entre los tapatíos, conocida como el mal del Jamaicón, y que se aplica a los mexicanos que se sienten víctimas de la otredad en tierras ajenas.

Autor: Nuria Blanchart
<< Anterior Siguiente >>