El siglo que nos obligó a crecer

Jícamas por metro

Ni por kilo, ni por pieza. Las jícamas en Guadalajara se vendían por metro. Eran los años cincuenta y la ciudad estaba rodeada de huertas a donde los tapatíos acudían para surtirse de verduras frescas.

En algunos de estos predios (entonces rurales como Providencia, Jardines del Bosque, la zona de la glorieta Colón, parte de Santa Tere) se cultivaban las jícamas. Por tratarse de raíces de las que emergen guías que se enmarañan unas con otras es imposible saber el número y tamaño de los tubérculos que hay bajo tierra. Así que los compradores elegían un punto en alguno de los surcos del huerto y decían cuántos metros querían y en qué dirección. El agricultor ponía una señal en el punto señalado y con una vara de otate medía los metros solicitados. Clavaba ahí la vara y comenzaba a desenterrar las jícamas. A veces había suerte y de la tierra emergía una buena cantidad de tubérculos grandes. En otras ocasiones, la suerte daba la espalda y apenas aparecían unas cuantas y pequeñas. La compra de jícamas era un paseo familiar que terminaba por convertirse en un divertido juego de azar.

Autor: Juan Carlos Núñez Bustillos
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