El siglo que nos obligó a crecer

Yáñez y Arreola en Ciudad Guzmán

En 1953, el novelista Agustín Yáñez, de 49 años y siendo gobernador de Jalisco, visitó Ciudad Guzmán, donde el destacado escritor Juan José Arreola, de 35 años, le dio la bienvenida a su ciudad natal con lo que él sabía hacer muy bien: con la palabra. Agustín Yáñez lo escuchó atentamente y, lejos de conmoverse con el discurso, al acercarse Juan José Arreola a saludarlo, el gobernador le dijo: “yo no le creo nada si no se arrodilla ante mí”. Arreola, fingiendo que se tropezaba con una silla, cayó arrodillado ante el gobernador ante la mirada atónita de los ahí presentes. A partir de entonces, un Arreola arrodillado y un Yáñez convencido, formaron una amistad llena de complicidades jocosas que pusieron en dilema, en más de una ocasión, a quienes los rodeaban en los diferentes actos públicos.

Autor: Nuria Blanchart
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