El siglo que nos obligó a crecer

Primer anuncio espectacular

Un charro y una china poblana bailaban cada noche el jarabe tapatío. Sus figuras, elaboradas con tubos de vidrio llenos de gas neón, en seis capas superpuestas, se encendían y apagaban consecutivamente para lograr un efecto visual –a manera de rústica animación–, y formaban parte, según la revista Pensamiento, del primer anuncio “realmente” espectacular que existió en la ciudad. “Era un anuncio de Pepsi construido en 1954, pedido por don Salvador Padilla Aldrete a los hermanos Javier y Jorge Gutiérrez Casillas, propietarios de Neón de Guadalajara. Estuvo situado en Dionisio Rodríguez y General Salazar”. El diámetro era de 18 metros y sus cimientos tenían cinco metros de profundidad. “Se emplearon cuatro kilómetros de tubo fluorescente. Era en verdad hermoso”. Lamenta el autor del texto que sólo haya funcionado diez años.

Autor: Juan Carlos Núñez Bustillos
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