El siglo que nos obligó a crecer

De compras

Cuando las plazas comerciales brillaban por su ausencia, ir de compras al centro era una tarea cotidiana y casi obligada para los tapatíos. En el cruce de las avenidas Juárez y 16 de Septiembre se encontraban las tiendas principales. La mayoría eran grandes almacenes de ropa como: El Nuevo París, Fábricas de Francia, Woolworth y otras tiendas que esperaban ansiosas la llegada de cientos de compradores tapatíos. También estaban los llamados Portales con sus alacenas de madera repletas de dulces mexicanos para deleitar el paladar de los tapatíos: naranjas, limones, duraznos e higos cubiertos; borrachitos y botellitas de azúcar en colores pastel llenas de jarabe envinado. En los Portales había también varias tiendas donde vendían gran variedad de artículos como joyería, ropa y accesorios. Tiendas muy grandes del centro cerraron sus puertas para siempre como: El Progreso, La Ciudad de México, Almacenes Favier, La Ciudad de Bruselas, la Cadena y otras. Las tiendas empezaban a apagar la luz a las ocho de la noche y por lo general la gente regresaba caminando a sus casas –o por lo menos un gran tramo del camino– para seguir el paseo por el Centro a la luz de la luna.

Autor: Cecilia López
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