El siglo que nos obligó a crecer

Cantina La Fuente

En la céntrica calle del Congreso, Pino Suárez, está una de las cantinas más antiguas de la ciudad: La Fuente. Desde hace más de cincuenta años, una bicicleta se quedó esperando a su dueño, que la dejó en garantía al no poder pagar la cuenta de lo que había bebido. Tal bicicleta ha sido siempre incluida como parte del inventario de la cantina cada que ésta se ha vendido a diferentes dueños; a su vez, éstos han respetado la garantía otorgada, guardando la bicicleta en espera de su propietario. De plano, el último la instaló en un nicho frente a la barra, para mantenerla bien resguardada –aunque nadie se preocupe siquiera de darle una sacudida a tan emblemático artefacto de la cantina. Mariachis han ido y venido, cantando y bebiendo. Una pintura –que Lucía Maya pintó en 1996 muy a pesar de la oposición misógina de algunos ciudadanos y pintores tapatíos– cubre una de las paredes donde están acumuladas voces de todos los personajes locales y extranjeros, en especial periodistas que hicieron de esta cantina su centro obligado de reunión.

Autor: Nuria Blanchart
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