El siglo que nos obligó a crecer

La colonia Moderna

Una paradoja se suscitó allá en la década de 1950, cuando Guadalajara comenzó a convertirse en una dona: con su centro despoblado. La modernidad, que trajo a la ciudad una colonia con ese mismo nombre –por cierto, la primera a la que se mudaron los propios tapatíos y no los franceses o norteamericanos–, urgió a los ciudadanos a abandonar la vida “señorial-colonial”, dice el cronista, impuesta por los españoles a través de sus barrios que hoy son tradicionales, e ir a habitar tierras lejanas. Precisamente esa fue la paradoja: enterrar La Colonia con mayúsculas y sus vestigios que olían a viejo para dar paso a las colonias con minúsculas. Con la Moderna, se abrió un capítulo en la historia de la urbanización de Guadalajara.

Autor: Angélica Íñiguez
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