El siglo que nos obligó a crecer

Monigote de arte abstracto

En 2006 el Instituto Cultural Cabañas organizó la muestra Asimétrica: afinidades y discrepancias donde exhibió una escultura de Mathias Goeritz, Proyecto para un monumento a Orozco (1951), que había estado perdida. Resulta que cuando Goeritz hizo su escultura en sabino blanco y la colocó en la oficina del rector de la Universidad de Guadalajara, Jorge Matute Remus, se enfrentó a la molestia de un sector de la población que se escandalizó de que el pintor fuera homenajeado por lo que fue llamado “monigote de arte abstracto”. Entre los detractores estaba Víctor Arauz, coleccionista del mayor acervo fotográfico de la ciudad. La escultura fue robada y al paso de los días Goeritz enfureció al saber que miembros de la FEG la tenían secuestrada. Matute Remus negoció el regreso de la escultura, pero ello fue condicionado a no ponerla en ningún sitio público; entonces se la llevó a su casa. Goeritz, con gran desilusión por el conservadurismo de algunas gentes, se marchó al Distrito Federal. Aparentemente la escultura estuvo perdida por años, pero en realidad permaneció en manos de Elena Matute, hija del ingeniero Matute y ex directora del Cabañas. Después de la exposición del Cabañas nadie sabe dónde está el homenaje a Orozco. ¿Monigote?

Autor: Angélica Íñiguez
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