El siglo que nos obligó a crecer

La hazaña del ingeniero Matute

El 24 de octubre de 1950, medio centenar de hombres bajo la dirección del ingeniero tapatío Jorge Matute Remus comenzaron a mover el edificio de la Telefónica con los empleados trabajando dentro. En el interior estaban, además, la esposa y un hijo del ingeniero. Al cabo de cuatro días y medio, la construcción de 1,700 toneladas había sido desplazada doce metros sin que se hubiera quebrado ni un vidrio y sin fallas en el servicio de telefonía. La historia comenzó en 1947, cuando se amplió la avenida Juárez. Los propietarios de la Telefónica se ampararon porque abandonar sus instalaciones sin interrumpir el servicio resultaba costosísimo –implicaba construir un nuevo edificio, duplicar el equipo de comunicación y conectarlo. Llamaron entonces a Matute. “Estudié el caso y vimos que lo más conveniente era moverlo”. Mediante un sistema de gatos hidráulicos, rieles y rodillos, el edificio se movió a un ritmo de ocho décimas de milímetro cada vez que se accionaban las palancas. “Fue muy fácil... los números te dicen lo que se puede hacer y lo que no”, comentaba años después el ingeniero Matute.

Autor: Juan Carlos Núñez Bustillos
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