El siglo que nos obligó a crecer

Clases sociales

Hasta la década de los cuarenta, Guadalajara conformó una sociedad bien definida, hermética a los extraños, con grupos que se nutrían de referencias. La ciudad estaba delimitada por clases sociales, por rumbos y por barrios.

Éstos tuvieron una fuerte connotación de identificación social. El centro y sus barrios inmediatos alojaban a “los pudientes” o “la gente conocida”: industriales, comerciantes, prósperos profesionistas, que acostumbraban reunirse en el famoso Casino Jalisciense. Sus casas conservaban el concepto colonial de la casa española en la que se desarrollaba la edificación alrededor de un patio florido lleno de macetas y plantas. La gente considerada como “bien acomodada” también vivía al poniente del Centro, en los barrios de Santa Mónica, San Felipe, San Diego, La Capilla, El Carmen, La Trinidad, El Expiatorio y Los Ángeles; habitados en su mayoría por profesionistas y estudiantes, en ellos se alternaban las casas de una y dos plantas que se hacían cada vez más pequeñas a las orillas, aunque con diseños similares a las del Centro. En los barrios localizados hacia el oriente del centro vivía “la gente desconocida”: los artesanos, asalariados y obreros. Las casas eran también de adobe, pero mucho más chicas. En ellas al abrir la puerta se pasaba prácticamente a las habitaciones y de éstas al corral donde solía haber un pequeño huerto.

Autor: Cecilia López
<< Anterior Siguiente >>