El siglo que nos obligó a crecer

Bésame mucho

Dejó las muñecas porque el piano le gustaba más; lo tocaba de pie porque su infantil estatura no le permitía alcanzar las teclas estando sentada. Consuelito Velásquez (Zapotlán, 1916) reconstruía de memoria las melodías que había escuchado. A los cuatro años de edad recompuso el himno nacional con sólo presenciar el desfile de la banda municipal. Dormía junto al pianito que sus papás le regalaron, y su profesora de piano de la Academia Serratos la ayudó a sentarse en el banco para su primer concierto, porque ella no alcanzaba a hacerlo, y aún sentada frente al piano no veía el teclado. Su canción más famosa, Bésame mucho, la compuso sin haber sido besada y se hizo famosa en la Segunda Guerra Mundial cuando un soldado mexicano herido de la tropa norteamericana, antes de morir, canturreaba esa canción. Esta anécdota fue contada por sus compañeros y la nota salió en el New York Times. A partir de entonces, esta pieza se convirtió una necesidad auditiva en los Estados Unidos.

Autor: Nuria Blanchart
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