El siglo que nos obligó a crecer

Romeo y Julieta locales

Se cuenta de boca en boca, que también Jalisco tuvo una historia sentimental similar a la de Romeo y Julieta. Fueron encarnados en las familias tequileras Sauza y Cuervo, aunque sin el desenlace trágico que caracteriza a la historia de Shakespeare. Durante una generación, estas empresas tequileras vivieron en competencia constante, al grado de que los niños Cuervo y los niños Sauza tenían estrictamente prohibido relacionarse o hacer algún tipo de amistad. El azar del destino envío al joven Francisco Javier Sauza a la Universidad de Chicago, donde se encontró con María Elena Gutiérrez Cuervo. Allá cupido hizo su labor. Las circunstancias adversas los llevaron a casarse en secreto. Cuando el padre de Javier Sauza se enteró de tal atrevimiento, desheredó a su primogénito; sin embargo, momentos antes de morir le perdonó lo que había considerado durante muchos años como una traición. Finalmente, Francisco Javier Sauza se hizo cargo de la empresa tequilera de la familia en 1943.

Autor: Cecilia López
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