El siglo que nos obligó a crecer

El Teatro Principal desaparece

Diversas y no pocas son las versiones sobre la desaparición del Teatro Principal de Guadalajara, cuyos propietarios eran Carlos Gutiérrez Robinson y Antonia Rosete de Gutiérrez. Se ubicaba sobre la avenida Juárez, en el Centro. Su frente era de dos pisos y de estilo sencillo. Por el alegre tablado del Principal pasaron, en breve temporada, artistas de fama nacional e internacional. Regularmente las funciones corridas de los domingos, lunes y jueves por la tarde, eran dedicadas a las familias. A las ocho de la noche se iniciaban las “tandas”, consistentes en la representación de una zarzuela en un acto. La “divertida comedia de magia artificial”, La pata de cabra, producida por el empresario Félix Medel, fue la despedida. En 1935 el teatro ya tenía deudas y amenazas de desalojo. Esa tarde, en La pata de cabra, hubo trucos de magia donde se desapareció de todo –incluso se anunció que desaparecería ¡el mismo teatro! La obra anunciaba que “todo lo vence el amor”, aunque al Principal parecen haberlo vencido las deudas y la carrera por la modernidad. En 1940 sería demolido.

Autor: Angélica Íñiguez
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