El siglo que nos obligó a crecer

Federico Tito Guízar, y la invención del charro cantor

Dice la periodista del New York Times Julia Preston que Federico Tito Guízar importó la música ranchera a Nueva York. También que abrió las puertas para los intérpretes mexicanos en Hollywood. El susodicho nació en Guadalajara en 1908. Los escenarios lo robaron de las aulas de la carrera de medicina. Triunfó como tenor clásico y como actor para la Paramount Pictures. En 1936 inauguró una nueva época del cine mexicano con la película Allá en el rancho grande. Hizo cantor al charro reticente y callado. Exportó un estereotipo a Estados Unidos y Latinoamérica. En el Carnegie Hall pedía salir vestido de charro cantor en los segundos actos. Amó a su esposa la cantante Carmen Noriega. Un año antes de su muerte a los 91 años interpretó a un hombre solo, viejo y pobre en la telenovela El privilegio de amar, al lado de Helena Rojo, Andrés García y Adela Noriega. Fue primo hermano de Pepe Guízar. Murió en San Antonio, Texas, en la Nochebuena de 1999.

Autor: Antonio García Medina
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