El siglo que nos obligó a crecer

Los abonos de Toña La Negra

El restaurante de Toña La Negra puso de moda los abonos que, así como se compraban para ir al teatro, ella los vendía para que sus clientes asegurasen las suculentas comidas de la semana. Vendía caldo michi, sopa de médula, flautas, enchiladas, milanesas de lomo y filete, arroz y pollo frito. Era 1930 cuando abrió el negocio en Juárez 91, entre Huerto y Molina, luego de haber trabajado desde muy joven en el restaurante La Fama Italiana. Cuando la calle Juárez se hizo avenida, Toña se cambió a López Cotilla 83.

Toña Ornelas de García nació y murió un 8 de septiembre, aunque en el primer caso fue del año 1905 y en el segundo, de 1963. Además de los olores y sabores que despedía el establecimiento de Toña La Negra era fama que el lugar era atendido por meseras muy guapas, como Lupe, Marta, Juanita y La Pichi.

Autor: Angélica Íñiguez
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