El siglo que nos obligó a crecer

Convites

Los convites eran festejos de calle para hacer alguna propaganda, ya que había pocos medios de difusión. Había convites muy variados, desde un señor vestido de payaso tocando un tambor para invitar a la gente a salir de sus casas con varios repartidores de programas, hasta aquellos convites que representaban el acto formal de hacer una invitación a los cirquitos de Guadalajara. Entre la comitiva de estos circos, se abrían paso los elefantes con sus respectivos domadores; y nadie se quedaba bajo la carpa: los payasos, los cirqueros, los malabaristas, las jaulas de leones y tigres, salían a las calles para anunciar las próximas presentaciones con sus enormes carteles. Otro de los convites que llamaba la atención era el que anunciaba las corridas de toros; sus integrantes se paseaban en calandrias con trajes de luces y la música de banda al frente. “Por los años treinta, cuando entraron los refrescos de Cola y el Orange Crush, también hubo convites; como sucedía también con las compañías cigarreras, que entre 1930 y 1940, trajeron enormes aparatos ortofónicos, con cuya música podían bailar 5,000 parejas”. También se anunciaron los teatritos como los títeres de Rosete Aranda y el de doña Josefina Noriega y sus dramones.

Autor: Cecilia López
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