El siglo que nos obligó a crecer

El Mercurio

Manuel Romo de Alba se consideraba a sí mismo un “espíritu quijotesco”. A principios de los treinta, fundó Las Legiones: el primer grupo religioso secreto del que se tiene noticia en Jalisco y –al menos oficialmente– repudiado por la iglesia católica. Originario de San Juan de los Lagos y educado en el seminario de su pueblo, Romo participó en la Unión Popular, al lado de Anacleto González Flores y encabezó la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa. Más por su inclinación empresarial que periodística fundó El Mercurio en 1929, un diario que proclamaba los ideales de ultraderecha de su propietario, lo que provocó denuncias de la Compañía Periodística de Occidente ante el presidente Pascual Ortiz Rubio, en el sentido de que El Mercurio recibía subsidio o lo que en la jerga periodística se conoce como “chayote”, es decir, dinero u otro tipo de bienes, para controlar el contenido del diario conforme a intereses y tendencias muy particulares. Si bien nunca hubo pruebas al respecto, al poco tiempo de la denuncia El Mercurio desapareció.

Autor: Angélica Íñiguez
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