El siglo que nos obligó a crecer

Palos Sauza, radiales

Eran dos hermanos, gemelos idénticos; más bien chaparros y regordetes. Ramón y Alberto sus nombres y su apellido Palos Sauza. Hasta allí todo claro e indudable; pero, ¿fue algo ideado por ellos o respaldado por algún político o influyente? No queda testimonio acerca de su ocupación antes de aparecer en los altos del Teatro Degollado como directores (¿eran propietarios?) de la primera estación de radio instalada en Guadalajara. Tampoco consta que tuvieran el conocimiento tecnológico suficiente como para haber sido ellos los instaladores del equipo, y todo parece indicar que –protegidos o favorecidos del régimen– tuvieron ese empleo: encargados de la emisora. Indudablemente por su ubicación en un edificio público, la denominada xea tenía vinculación gubernamental, y los hermanos eran sólo los directivos de una estación cuyas transmisiones no eran diarias sino ocasionales. Eso no tenía mayor relevancia debido a los poquísimos aparatos receptores allá por los años 26-27 del siglo XX, cuando las transmisiones se hacían durante los fines de semana. Música, únicamente eso. Pero los hermanos Palos Sauza fueron identificados como los responsables de esa proeza tecnológica que misteriosamente transportaba sonidos remotos. Después, en 1930 y desde el edificio Mosler –por 16 de Septiembre–, surgiría al aire, y ya con una programación estable y más potencia, la xed. El hertzio empezaba implacable a inundar el valle de Atemajac.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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