El siglo que nos obligó a crecer

Fracaso de línea ferrocarrilera

El noruego Christian Schjetnan, residente de Chapala, fundó en 1920 la Compañía de Fomento del Lago de Chapala para obtener una vía troncal de tren desde el Salto hasta la ribera norte de la laguna al no haber buenas vías de comunicación con Guadalajara. La novedad pegó y generó movimiento turístico importante porque las diligencias tardaban doce horas, y el tren tres, en el recorrido Guadalajara-Chapala. Pero en 1926, el noruego se fue a la quiebra por los altos costos de operación y el derecho de entronque pagado a Ferrocarriles Nacionales de México, aunado a que el tren se enfrentó a la competencia de los automóviles que empezaban a circular y a llegar por una brecha al lago en menos tiempo. Además, en ese año creció tanto el nivel del agua del lago que inundó la estación, los talleres y las vías, permaneciendo bajo el agua varios meses causando severos daños. La estación terminó en otros usos, entre ellos bodega de granos y escuela, hasta que pasó a ser propiedad de la familia González Gortázar que la cedió en comodato para su actual uso: un Centro Cultural.

Autor: Nuria Blanchart
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