El siglo que nos obligó a crecer

Agua Azul

El día de San Juan era motivo para elaborar el famoso y hoy ya casi olvidado atole de ciruela, masa y pétalos de flores de San Juan. Sólo se hacía aquí y se ofrecía a los visitantes del hermoso lago del parque Agua Azul. Bajo el gobierno de José Guadalupe Zuno, a mediados de los años veinte, este parque vio materializar muchos de los deseos de los tapatíos, como el primer zoológico de la ciudad, que dentro de sus instalaciones contó con leones, camellos, osos pardos y polares, hipopótamos, aves exóticas y otras especies más. O poco después, la construcción del Ovalado, que era una alberca grande para uso exclusivo de los caballeros; o la famosa fuente de azulejos que llamaban La Copa de Don Sabás, armonizando con el hermoso pórtico de la entrada –unos arcos hechos de ladrillo y adornados con cantera labrada a mano, que estaban en la parte que hoy ocupa la Biblioteca Púbica. Y donde actualmente está el edificio del PRI –pero ocupando mayor superficie–, se encontraba la Casa del Campesino, que al final de los treinta alojó a los refugiados españoles de la Guerra Civil.

Autor: Mario Z. Puglisi
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