El siglo que nos obligó a crecer

Cronistas de cine

El Informador y Las Noticias fueron los únicos diarios locales que le dieron un espacio a la crónica del cine mexicano, así como algunas revistas enfocadas al espectáculo: Aurora, Variedades, Respetable Público, Actualidades, Pantallas y Escenarios. Los primeros ensayos de crónica cinematográfica que aparecieron, del año 1917 a la década de los treinta, dan testimonio del cambio de las reseñas teatrales a las del cine. Carlos Infante, Carlos Arturo Pierre, Javier Enciso, Xavier Lambera, Agustín Plascencia, Rubén Lomelí y Carlos López asumieron este nuevo género periodístico para ser la voz de las cintas, explicándole al lector por qué debían verlas –o evitarlas–. Narraban varios aspectos, desde los estéticos hasta los técnicos, incluso sin alguna previa formación al respecto. Unos escribían la reseña, mientras que otros llenaban de adjetivos las cintas para animar o desanimar al público a verlas. Los cronistas tapatíos de los años veinte no daban crédito a los directores sino que centraban su atención en el trabajo del guionista o actor y clasificaban las películas como de serie o de arte. Convertidos en parte del aparato publicitario, los cronistas tenían que justificar su trabajo usando a veces un tono demasiado complaciente y a veces muy exigente.

Autor: Cecilia López
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